El futuro ya está aquí. ¿Preparados para el cambio?

Hace apenas un momento que acabo de leer un interesante artículo publicado por Héctor G. Barnés en El Confidencial, titulado, “Estos serán los 162 empleos más demandados en el futuro (y aún no existen)”, o sea, que por lo visto, ni son todos los que están, ni están todos los que son. 

Un título el de la entrada que, por cierto, proviene de las afirmaciones del futurista Thomas Frey, el cual habla igualmente de su optimista visión —que no por ello deja de ser visión ideal y necesaria— de una sociedad capaz de “generar nuevos puestos de trabajo que coincidan con el trabajo que se necesita hacer y desarrollar las habilidades necesarias para ellos”, a lo que, muy humildemente, añadiría: generando nuevos puestos de trabajo identificando a las personas capaces de desarrollarlos de forman que, en los mismos, encuentren estas su felicidad profesional.

Con todo, que corren tiempos de cambio es algo ya por todos bien asumido. La situación del trabajo hoy, está claro que no sólo es un resultado provisional de diferentes recesiones encadenadas.

Si bien la crisis desatada en el verano de 2007 fué el pistoletazo de salida del un inicio de profundos cambios sociales, esos cambios no son reversibles sino que, por el contrario, se merecen un estudio en profundidad para intentar predecir el qué y el cómo de aquello que hay que hacer para el mayor bienestar social, porque, con independencia de las diferentes teorías sobre el futuro del trabajo y su final, como bien dice Lynda Gratton[1], “el trabajo del mañana empieza hoy”.

El trabajo del mañana empieza hoy

futuro

Desde la perspectiva de la Inteligencia Emocional, Daniel Goleman[2] nos dice:

«Las normas que gobiernan el mundo laboral están cambiando. En la actualidad no sólo se nos juzga por lo más o menos inteligentes que podamos ser ni por nuestra formación o experiencia, sino también por el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.»

Así pues, el cambio es la única constante cierta.

«Nada es permanente a excepción del cambio»

Heráclito de Éfeso (544 a. C. – 484 a. C.)

Y no por repetido hasta la saciedad, desde hace dos mil quientos años, sea este asunto asumido e interiorizado por la persona, y esto es así, precisamente, por el miedo que el ser humano siente, como respuesta automática, ante la incertidumbre que provoca el mismo cambio.

Así pues, cuando hoy, inmersos en la vorágine del cambio, es verdaderamente imprescindible valerse desde el envoltorio de la tal incertidumbre, se presume vital la capacidad de enfrentarse al miedo, y enfrentarse conscientemente, pues sólo aquello que está en el consciente es susceptible de ser cambiado por uno mismo, de modo que este enfrentamiento se convierte en ineludible para conseguir vencerlo.

El futuro se nos ha adelantado, y el cambio ya no es la excepción, sino la rutina del día a día. Por todo ello, si no queremos vernos absorbidos como objetos inertes en este cambio, nuestra actitud no podrá ser otra que una actitud proactiva al cambio adelantándonos, si cabe, al mismo. Y de esta forma, mediante la proactividad, conseguir el despertar de la consciencia y descubrir ese “desde donde estoy hasta donde quiero estar”.pedroatienza1

¿Estamos preparados?

 

[1] “Prepárate: el futuro del trabajo ya está aquí.” Lynda Gratton – 2012. Editorial Galaxia Gutember

[2] “La Práctica de la Inteligencia Emocional”. Daniel Goleman – 1999. Editorial Keiros


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5 grupos de competencias orientadoras en tu carrera profesional

Con cierta frecuencia es aquello que más nos gusta hacer lo que coincide con aquello para lo que realmente servimos y que, por ende, mayor felicidad nos proporciona a la hora de dedicarnos a tal labor.

AutoconocimientoPosiblemente sea por ello tan vital el realizar una adecuada autoevaluación de nuestros perfiles personales con el fin de encontrar aquellas capacidades que a la postre nos van a permitir sentirnos realizados en nuestro quehacer profesional.

Este trabajo de autoinvestigación se debería realizar con sumo cuidado evaluando y desde diferentes perspectivas con tal de que, al fin, alcancemos una herramienta adecuada sobre la que potenciar nuestras capacidades, no sólo en un momento dado, sino a lo largo de nuestra vida, apoyándonos, por supuesto, en esos puntos fuertes que, seguro, seremos capaces de descubrir dentro de cada uno de nosotros.

Con este objetivo, Peter Salovey —junto con John D. Mayer, padres de la Inteligencia Emocional— recomienda trabajar sobre cinco grandes grupos de competencias que, a la postre, nos servirán como factores orientadores del fin que tratamos:

  • El conocimiento de uno mismo y de sus propias emociones

Percibir y reconocer nuestros sentimientos, comprenderlos y, de esta forma, elevarnos y situarnos por encima de estos.

  • La capacidad de controlar las emociones propias

Controlar estos sentimientos desde la autoconciencia y ser capaces, con ello, de dirigir nuestra propia vida.

  • La capacidad de automotivación

La capacidad de generar nuestra propia energía con tal de que nos alimente en el camino de la consecución de nuestros objetivos.

  • La empatía o percepción de las emociones de los demás

Ser capaces de sincronizar con la esfera pública que nos envuelve, con nuestra sociedad, con sus necesidades y mantenernos, de este modo, en sintonía con nuestro prójimo.

  • El control de la relación con los demás

Que nos proporcionará nuestra competencia social y nuestra capacidad de liderar nuestro proyecto en medio de nuestra sociedad cercana.

La importancia de tomar conciencia desde nuestro interior de cada una de estas capacidades se sustenta en las enormes posibilidades que ello nos proporcionapedroatienza1ría a la hora de desarrollar habilidades susceptibles de favorecer nuestra mejora continua. Todo ello, por supuesto, en la medida que seamos capaces de trabajarlas con el debido esfuerzo y constancia.

11 claves para preparar una entrevista de trabajo

La entrevista de trabajo suele ser la fase final en una selección de personal, pero algunas veces es la única prueba que se realiza, por ello, en muchas ocasiones nos lo jugamos todo a una sola carta.

Sólo tenemos una oportunidad para causar una buena primera impresión y un excelente curriculum pierde todo su valor en una mala entrevista, por lo que no podemos dejarla en la improvisación. Tendremos que prepararla a conciencia sin descuidar ningún detalle, no hay que olvidar que tendremos que poner a prueba nuestra capacidad de vendernos a nosotros mismos y para ello disponemos de un tiempo muy limitado.

Así que manos a la obra y a preparar nuestra entrevista de trabajo.

Un consejo primordial es que tenemos que tener en cuenta que cada empresa, cada entrevistador y cada momento de nuestra vida es diferente así como que no existe ninguna fórmula infalible que nos lleve al éxito rotundo, pero hay ciertas normas que es fundamental cumplir.

1. Recopila toda la información posible de la empresa para la que haces la entrevista:
Quien tiene la información, tiene el poder. Uno de los primeros pasos fundamentales es visitar la página web de la compañía o negocio para el que trabajaremos y conocer todos los datos posibles de su posicionamiento en el sector, datos económicos, estructura organizativa, origen, misión, visión y propósito, entre otras cuestiones.

conocete a ti mismo2. Conócete a ti mismo:
Parece algo obvio, pero a lo largo de mi experiencia en procesos de selección, los entrevistados se quedan en blanco cuando les preguntas por sus valores y sus principios, por sus puntos fuertes y sus puntos de mejora y por sus metas a medio y largo plazo.
Es imprescindible dedicar un tiempo a analizar estas cuestiones, saber identificar las competencias que son importantes en este proceso de selección y lo que necesitamos destacar de nosotros mismos. Para ello, no está de más que nos ayudemos de nuestro entorno, es decir, pedir feedback a familiares y amigos (te sorprenderá lo que puedes descubrir sobre ti). Otro punto importante es identificar qué te aporta la empresa y qué le puedes aportar tú a ella.

3. Prepara bien tu historial profesional:
El entrevistador te pedirá que le expliques cuál ha sido tu trayectoria profesional y a la hora de exponerla debes incidir en los aspectos más relevantes para el puesto al que postulas. Es indispensable un hilo conductor para desarrollar tu argumentación.
No te extiendas demasiado, ni te vayas por las ramas, ni cuentes anécdotas irrelevantes, pero tampoco seas tan excesivamente sintético que tengan que sacarte la información con sacacorchos.

4. Cuida tu imagen personal:
Nos guste más o menos, la imagen dice mucho de nosotros y en estos momentos es conveniente ser lo más neutral posible. Algunas de recomendaciones principales se basan en no usar complementos demasiado llamativos, ni colores chillones, ni uses colonias fuertes.

Procura averiguar cómo visten en la empresa para ir del mismo modo y si no es posible, entonces respeta los códigos del mundo empresarial.

5. No llegues tarde:
No es de buena educación llegar tarde a una cita, pero en este caso puede hacerte perder un puesto de trabajo.

No estamos exentos de cualquier contratiempo que pueda retrasarnos, por ello, es importante ir tranquilos y con el tiempo suficiente. Pero llegar demasiado temprano puede suponer que incomodes al entrevistador y además denota exceso de ansiedad. El tiempo ideal serían 5 minutos.

Estudia la mejor ruta para llegar al punto de la entrevista.
Pero si aun así, vas a llegar tarde, avisa siempre, y no con un mensaje, sino con una llamada telefónica.

comunicacion_noverbal6. Utiliza un lenguaje, tanto verbal como no verbal, correcto:
En estos momentos y con las nuevas tecnologías se está perdiendo el uso correcto de nuestro lenguaje y nos olvidamos que es la herramienta fundamental para una buena comunicación.

Durante la entrevista procura utilizar un lenguaje claro, sencillo y correcto. Las palabras que uses tienen que ser siempre positivas. Además el tono de voz no debe ser ni muy alto ni muy bajo, ni tampoco monótono ya que puede hacer desconectar al entrevistador.
No hables demasiado, pero tampoco seas demasiado escueto. Y como las acciones hablan más que las palabras, éstas deberán ir acompañadas de los gestos adecuados.

Siéntate correctamente, sin cruzar ni piernas ni brazos. No te recuestes en la silla, ni te sientes al borde de ella. Sonríe sin forzar. Cuida tu mirada. Evita mirar fijamente a los ojos a tu interlocutor. No te tapes la boca. No te toques el pelo o la cara constantemente.
Debes ser natural. Demostrar tranquilidad y confianza.

7. No hablar mal de nadie:
Una norma básica es que jamás debemos criticar a antiguos compañeros de trabajo, ni a tu jefe, ni a tu empresa. Destacar siempre las cosas positivas y lo que has aprendido de esas situaciones, aunque no fuesen las ideales para ti.
Recuerda que cuando nos enfocamos en criticar los errores de los demás, descuidamos nuestro propio desarrollo.

8. Escucha activamente:
Oír significa simplemente percibir un sonido, mientras que escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye.

escucha activaEs muy importante que estés atento al 100% a lo que te están contando y que no interrumpas a tu entrevistador. El respeto es la base del entendimiento.

9. Prepara las preguntas que tú quieras hacer:
Es imprescindible que prepares las preguntas que quieras hacer al final de la entrevista. Estas preguntas te ayudan a aclarar tus dudas sobre los aspectos del puesto de trabajo y a la vez demuestran tu interés por la empresa.

10. Haz privados tus perfiles:
Con total seguridad, tu entrevistador, se habrá intentado informar sobre ti, y que mejor manera de hacerlo que entrar en tus perfiles de Internet/redes sociales. Por tanto, te aconsejo que para que nadie se lleve “sorpresas”, es mejor que los tengas privados.
Asimismo, cuida tu mensaje del contestador de tu móvil y tu dirección de correo electrónico. Estos datos dicen mucho de ti.

11. Envía una nota de agradecimiento:
Una vez finalizada la entrevista de trabajo es conveniente que envíes una nota de agradecimiento a la persona que te ha entrevistado, ya que esto refuerza tu interés por el trabajo.

Podría enumerar muchas más recomendaciones, pero creo que se han tocado las fundamentales para ir bien preparado a una entrevista de trabajo. Pero si aun así no la superas, recuerda que te ha servido de entrenamiento para la siguiente y si el entrevistador ha considerado que no reunías el perfil adecuado para ese puesto de trabajo, pero le has causado una buena impresión, guardará tu curriculum para posteriores procesos de selección y te aseguro por experiencia, que cuando tenga el puesto adecuado para tu perfil, volverá a llamarte.

La continua elección

Hay asuntos y asuntos. Los hay que nos quitan el sueño, la salud y la vida, a los que nos entregamos como si en ello nos fuera perder el alma. Otros, por el contrario, por obvios pueden pasar inadvertidos difuminándose su importancia, sea esta mayor o menor, entre la rutina de nuestro día a día. Pero sea como sea, entre los primeros y los segundos, todos tienen algo en común, y es que nos llevan a diarias elecciones que deberemos realizar desde el momento mismo en que abrimos los ojos cada mañana.

Así, elegimos despertarnos a las 7:00 horas, y con ello elegimos coger a las 8:05 la linea 24 que nos lleva hasta la Universidad a la clase de 8:30. Elegimos el pantalón azul marino, con la camisa de rayas que combina a la perfección con nuestro suéter celeste para así estar más que presentables en nuestro puesto de trabajo. Elegimos no ver al niño despierto y salir de la oficina un par de horas más tarde, porque es crucial terminar la faena que hoy tenemos entre manos. Elegimos no ver a nuestra pareja, porque hoy toca partido con los amigos. Elegimos, elegimos, elegimos… Nuestra vida es una continua elección.

caminoSi reconocemos esta “obviedad“, la siguiente cuestión estribará en reconocer la trascendencia de cada una de nuestras diarias elecciones en nuestro diario presente y, por ende, en la construcción de nuestro inminente futuro.

Así pues, llegados a este punto, posiblemente fuera conveniente reflexionar sobre cuestiones como: ¿no será menester dar la oportuna consideración a cada una de estas decisiones? Y avanzando en la cuestión  ¿no será vital reconocer y priorizar sobre estas?

Cada elección, en efecto, marca, en positivo o en negativo, tanto nuestro hoy como nuestro mañana, determinando con ello, una vez más, el diseño de nuestro “elegido” destino.

Por otro lado, en la vida son muchos los asuntos que nos acontecen que no dependen de nuestra elección, pero sí elegimos, porque tenemos la capacidad, lo que vamos a hacer con cada uno de estos. Por tanto, y por lo ya visto, consideremos, me atrevo a apuntar, dos cuestiones para una nueva reflexión:

  1. Mañana, cuando despiertes ¿para qué elegirás ponerte en pie?
  2. Y cuando lo decidas ¿qué actitud elegirás para afrontar el día?

pedroatienzaCon todo, ya la hemos visto, el asunto está en elegir y volver a elegir; usa el corazón, usa la razón, no olvides ni al uno ni  a la otra, pero elige y elige bien.

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Negación

INFERNO«–Robert, desde un punto de vista meramente científico, atendiendo sólo a la lógica, no a los sentimientos, puedo asegurarte que si no tiene lugar un cambio drástico, el fin de nuestra especie se acerca.

[…] Landong se sintió perturbado.

–Pero… eso parece imposible.

–No lo es Robert, sólo impensable. La mente humana tiene un primitivo mecanismo de defensa que niega cualquier realidad que provoque un estrés excesivo al cerebro. Se le llama negación. […] Sin ella, cada mañana nos despertaríamos aterrorizados ante la posibilidad de morir. La mente bloquea nuestros miedos existenciales y se centra en cuestiones que podamos afrontar, como llegar a tiempo al trabajo o pagar nuestros impuestos.[1]»

Dice el refranero popular que «no hay más ciego que el que no quiere ver», y este nos viene al pelo como introducción y acercamiento al término del psicoanálisis especialmente enraizado como es el “mecanismo de defensa”.

La negación consiste, al fin, en cerrar los ojos ante esa parte de la información no deseada en nuestra vida por miedo al sufrimiento, de tal forma que en el mundo del que niega, realmente no existe. Es ese mecanismo de defensa que citábamos al que los psicoanalistas relacionan con la ansiedad y la depresión por el cual la persona bloquea eventos externos para que no formen parte de la conciencia y, por tanto, trata aspectos evidentes de la realidad como si no existieran. Un mecanismo presente en la vida cotidiana que influye para bien o para mal en nuestra manera de afrontar los avatares de la vida en la búsqueda de un ficticio alivio emocional, el cual, más temprano que tarde, no hace más que aumentar nuestra vulnerabilidad ante la auténtica realidad.

Negación Pedro AtienzaUn modo de abordar erróneamente un problema reside en comportarse como si tal problema no existiera, es decir aplicar como solución la negación al problema

Paul Watzlawick, John H. Weakland, Richard Fisch (1974)

No obstante, la negación no la podemos calificar drásticamente como buena o mala. Como estrategia para evitar el dolor habrá que tener en cuenta asuntos como el contexto y las condiciones bajo las que se produce. Pero se ha repetido desde aquí en diferentes ocasiones: sólo es posible cambiar aquello de lo que se es consciente. Y para ello, desde esta perspectiva, la negación es nuestra gran enemiga.

También se dijo desde aquí:

Así que en la busca de nosotros mismos, ese proceso de descubrimiento, desde donde estoy hasta donde quiero estar, es un camino por donde, parece casi ineludible, habremos de transitar.pedroatienza

[1] “Inferno” Dan Brown 2013 Pág. 290

Sobre Inteligencia Emocional — en el origen

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Aristóteles, Ética a Nicómaco

Esta conocida cita le sirve a Daniel Goleman como introducción en su afamada obra Inteligencia Emocional, y esta misma me es muy útil cuando de introducirnos en dicha materia se trata, pues creo, francamente, que refleja a un tiempo la dificultad que conlleva la gestión de emociones, y el beneficio que nos aporta trabajar adecuadamente con estas.

Desde esta perspectiva y desde mi convicción en las bondades del dominio de la gestión de emociones, es por lo que desearía compartir con vosotros mis percepciones y descubrimientos sobre este asunto en el que trabajo y aprendo cada día: la Inteligencia Emocional. Estáis invitados a la aventura y me encantaría poder contar con vuestra compañía.

InteligenciaEmocional1¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Poner en práctica las enseñanzas que nos proporciona el estudio de la Inteligencia Emocional es verdaderamente apasionante, pero como en toda materia hay un origen y una teoría sobre la misma que es necesario conocer para la mejor comprensión y aprovechamiento de la verdadera experiencia de gestionar emociones en bien propio y mutuo hacia quien nos rodea.

En una de las ediciones de uno de los cursos de Inteligencia Emocional que impartimos en Alicante, preguntamos a los alumnos sobre sus perspectivas y aspiraciones ante el seminario, y ante nuestra curiosidad uno de los asistentes nos confesó que su verdadero interés era el convencerse de que la tan nombrada Inteligencia Emocional no era una pasajera moda —para nuestra satisfacción sus propias conclusiones, tras vivencias y reflexiones suyas, y sólo suyas, una vez finalizado el curso en cuestión, fueron, seguro, el mejor premio que todos podríamos haber deseado—. Así pues, pongámonos manos a la obra y descubramos juntos los entresijos de la Inteligencia Emocional.

Edward Thorndike

Edward Thorndike

De esta forma, sin pretender darle más extensión que la justa, se convierte en mi primer propósito el mostrar por qué la Inteligencia Emocional no es una moda, sino una materia con una sólida base científica, con frutos demostrados y con un desarrollo que ya hoy nos muestran una forma de entender la vida y el mundo donde el ser es el auténtico dueño de sí mismo.

Y es que ya en 1920, el psicólogo y pedagogo estadounidense Edward Thorndike nos hablaba de Inteligencia Social definiendo esta como una habilidad útil “para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas”. Además, añadía igualmente dos tipos más: Inteligencia Mecánica e Inteligencia Abstracta.

En 1938, el psicoanalista Otto Rank, discípulo de Freud y para algunos, pionero de la Inteligencia Emocional, en una conferencia pronunciada en la Universidad de Minnesota, afirmaba: “He aprendido de mi propia experiencia que el proceso terapéutico es básicamente una experiencia emocional, que tiene lugar con independencia de los conceptos teóricos del analista. Por lo tanto podríamos definir la relación personal como lo que sucede cuando una persona ayuda a otra a desarrollarse y a crecer, sin manipular demasiado la personalidad de otro individuo”.

Ya en 1983, el psicólogo Howard Gardner, amplia y engrandece los conocimientos al respecto de la Inteligencia con su ampliamente conocida Teoría de las Inteligencias Múltiples —que le valiese, por cierto, el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el año 2011— donde sostiene que cada individuo posee al menos ocho habilidades cognoscitivas y no una sola inteligencia única como se mantenía hasta el momento. Igualmente afirmaba que cada una de estas inteligencias no poseen un valor esencial por sí mismas, sino el comportamiento y el uso de esas inteligencias de cada individuo dentro de un entorno.

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Teoría de las inteligencias múltiples – Howard Gardner 1983

Así, Gardner las enumera como: inteligencia lingüística-verbal, inteligencia lógico-matemática, inteligencia espacial, inteligencia musical, inteligencia cinético-corporal, inteligencia naturalista y, finalmente, inteligencias interpersonal e intrapersonal, siendo estas últimas sobre las que se fundamentan las bases de la Inteligencia Emocional.

En 1990, por fin, dos psicólogos, también estos norteamericanos, Peter Salovey y John Mayer, acuñaron el definitivo término en referencia a la Inteligencia Emocional definiendo esta como la habilidad para gestionar sentimientos y emociones, discriminar entre unos y otros, y la capacidad de utilizar esta aptitud para dirigir nuestros propios pensamientos y acciones.

Y así hasta llegar a Daniel Goleman quien realmente popularizó esta ciencia con la publicación en 1995 de su famosísima obra “Inteligencia Emocional” que él mismo define como un conjunto de habilidades “entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la perseverancia y la capacidad para motivarse uno mismo”, todo ello sustentado en el conocimiento de las propias emociones y el reconocimiento de las ajenas, así como en el buen hacer de establecer relaciones sociales.

El recorrido, como vemos, ya viene siendo largo, tanto como para no ver en todo ello más allá de esa posible y efímera moda. La Inteligencia Emocional, en suma, es gestionar emociones hasta alcanzar una adecuada regulación reflexiva de las mismas; con ello, desde el autoconocimiento emocional e intelectual, dirigirlas pedroatienzahacia objetivos deseados, no impuestos, sino elegidos por el propio ser, influyendo, desde la empatía, en las persona y, con todo, al fin, compartir los logros obtenidos.

La motivación y el juego del ultimátum — o la economía como estudio de la conducta

Daniel H. Pink, en su libro “La sorprendente verdad sobre qué nos motiva”, hace referencia al premio Nobel de Economía en 2002, Daniel Kahnman, un psicólogo estadounidense —que alcanzó tal galardón «por integrar aspectos de la teoría psicológica sobre el comportamiento económico del ser humano en momentos de incertidumbre y realizar análisis empíricos de laboratorio, especialmente sobre mecanismos alternativos de mercado»[1]— el cual, junto al israelí Amos Tversky, fue capaz de explicar cómo la persona no era siempre un ser calculador racional de su propio interés económico, de tal modo que la economía se convertía así en el estudio, más que de el dinero en sí mismo, de la conducta humana.

motivacion-De esta forma, dentro de las llamadas teorías de la motivación, el planteamiento clásico o mecanicista asociado, desde la gestión científica, a Frederick Winslow Taylor, para quien la motivación humana era una mera cuestión económica solucionada, a su vez, por un mero incentivo económico, quedaba definitivamente desterrado aceptando, por demostrado, que las personas poseemos otros impulsos más elevados que le podían llevar a realizar acciones por motivaciones intrínsecas, como bien podría ser, simplemente, la propia satisfacción personal.

Desde esta perspectiva, para una mayor ilustración de lo que se trata, haremos referencia al experimento que en 1982 diseñaran los economistas Güth, Werner, Schmittberger y Schwarze al que se conoce como El juego del Ultimátum, el cual, por cierto, ha sido muy útil para el estudio cuantitativo de la cooperación y el altruismo en la conducta humana.

El juego desde su sencillez es sumamente ilustrativo. Este se realiza con dos participantes a quienes se les da una suma de dinero efectivo. El participante A debe proponer cómo se reparte tal cantidad y el participante B decide, tras la propuesta, aceptar o rechazar la misma. Si el participante B la acepta, cada uno se llevará el importe ofertado por el participante A, pero si la rechaza ninguno recibirá nada, ambas perderán todo y se marcharán de vacío.

Nada más clarificador como el vídeo que se muestra.

Rechazar la oferta no parece tener sentido si nos referimos en términos de optimización de la riqueza. Si el participante B, como hemos comprobado, acepta, sea cual sea la oferta de A, ambos ganan, pero volviendo a las afirmaciones de Daniel H. Pink

Tu calculadora cognitiva sabe que dos es más que cero… pero como eres un ser humano, tu noción de lo que es justo, o tu deseo de venganza, o tu simple irritación se imponen.

Daniel H. Pink, 2009 “La sorprendente verdad sobre qué nos motiva”, Gestión 2000

el-juego-del-ultimatum-psicologia-economia-ge-L-1Y es que todos, al parecer, deseamos ser tratados justamente, y cuando ello no sucede como creemos necesario, nos sentimos molestos y enojados. Pero lo cierto es que no somos robots con programación estándar. Es común que las motivaciones extrínsecas funcionen, pero no siempre es así. Por fortuna existe otra motivación interior que nos lleva a hacer cosas, a actuar, simplemente porque sí.

Dice Dan ArielyLas trampas del deseo, Ariel, 2008— que el ser humano es irracional y, a un tiempo, bastante previsible y siendo esto así, para concluir este artículo, añadiríamos una nueva reflexión de Pink.

Si somos previsiblemente irracionales —y está claro que lo somos—, ¿por qué no podemos ser también previsiblemente trascendentes?

pedroatienza

Afrontar un despido

Protagonizada por George Clooney, fue por el año 2009 cuando tuve ocasión de ver la película Up in the Air, y muy posiblemente entonces, tal vez porque no hacía demasiado tiempo que yo mismo había perdido mi empleo, consideré, a mi entender, que no se debería tratar de manera tan frívola, con tanta ligereza y de una forma tan superficial el asunto de un despido que a la postre era con lo que se ganaba la vida el amigo George entre vuelo y vuelo y revolcón y revolcón en el que los sentimientos y las emociones se entremezclan en ese doloroso estado de ebullición en el que una vida puede llegar a perder su sentido básico que justifique su existencia.

Secuencia de "Up in the air"

Secuencia de un despido en “Up in the air”

Ya en la otra vida no en esa de los de los glamourosos famosillos de pantalla en HD, si no en esa otra más cruda, la de la rutina de todos los días, en esa suya y mía a la que nos enfrentamos cada mañana a partir del momento en el que, con estruendo, nos da la señal de arranque el jodido despertadorun día, casi siempre sin avisar, resulta que se te sienta delante un memo con cara de poker interpretando bastante peor que George, por cierto ese discurso en el que comienza, casi por sorpresa, por relatarte lo maravilloso que eres y el mucho valor que has aportado a la compañía en tu tiempo de servicio, y cuando ya vas siendo capaz de reaccionar es tarde, simplemente porque, a lo sumo, con una palmadita tan amable como falsa, ya estás en la puta calle. Y a ti… el mundo entero se te va viniendo encima.

Y es que, suele ser lo habitual, el enfrentarse a un despido resulta algo traumático y doloroso. Un trabajo, más allá de la actividad que en el mismo se realice, representa primeramente esa cierta certeza de asegurar la satisfacción de las necesidades básicas de subsistencia, a la vez que convierte en realidad, nuestra necesaria creencia de autosuficiencia basada en capacidades y aptitudes como herramienta de integración, autorrealización y obtención de reconocimiento y status social dentro del entorno en el que nos desenvolvemos. Por tanto, el desempleo, acrecentado por esa mentalidad de esta sociedad tan nuestra que relaciona de forma inherente despido con fracaso, causa un efecto de pérdida de autoestima, sentimiento, vergüenza y culpa.

Y así, con todo, al igual que ocurre con otras tantas pérdidas, las personas experimentamos dolorosas emociones como la ira, la tristeza y el miedo.

Y así, con todo, será necesario afrontar y sobreponerse a ese ineludible proceso que es el duelo que acompaña a toda pérdida. Porque la lógica negatividad y pesimismo que siempre acompañan a un despido no se solventa con una actitud victimista y autoinculpatoria, sino que, muy al contrario, estas actitudes no hacen más que mermar nuestras capacidades para desarrollar acciones verdaderamente útiles relacionadas con nuestro futuro inmediato.

Culpa

Negación

Y entre ese estallido de emociones entremezcladas, siempre viene uno otro memo, bien pudiera serpara decirte y recordarte lo maravilloso que es el que te hayan despedido pues, con eso, se abre ante ti un mundo sin fin de nuevas oportunidades. Yo, tal vez, no diría tanto, pero sí recordar la necesidad de gestionar de manera efectiva las situaciones generadas, a priori, por emociones negativas.

Por todo, será necesario superar una serie de fases emocionales:

  • Inmovilidad
  • Negación
  • Cólera
  • Angustia
  • Tristeza
  • Depresión
  • Asimilación, entre otras

Esto es tan necesario, como el no olvidar nunca que el desempleo no es un estigma pupedroatienzaes, en la mayoría de los casos, es algo ajeno a nosotros. Ser desempleado no es una característica propia y singular, es un estado circunstancial.